Segundo Grado

La formación de las monarquías nacionales europeas


Uno de los hechos más importantes en la historia moderna es la formación del Estado. Los orígenes se encuentran en Italia donde se logró crear una organización centralizada del poder. Esto se extendió al resto de Europa y las monarquías feudales se convirtieron en monarquías absolutas.

A partir de 1500, con el descubrimiento de nuevas rutas marítimas, surgieron centros políticos que se convertirían en las capitales de las monarquías centralizadas como Madrid, París, Viena, Berlín y San Petersburgo.

Se desarrollaron actividades financieras y creció el comercio, pero la agricultura seguía siendo la base de la economía.

La formación de las monarquías nacionales europeas

Los monarcas consiguen unificar el territorio gracias a un ejército permanente que era financiado por banqueros, comerciantes y burgueses. Los reyes necesitaban el apoyo económico y los comerciantes y burgueses requerían del libre tránsito entre los territorios para vender sus mercancías pues los señores feudales les cobraban una gran cantidad de impuestos.
Monarcas y burgueses forman una alianza que permitió, entre otros factores, la formación de las monarquías nacionales europeas.

El rey se convierte en la fuerza suprema de orden, justificando su poder en base al Derecho Romano.

La diplomacia se utiliza para acrecentar el poder de las monarquías más allá de sus fronteras.

Francia, España e Inglaterra son ejemplos de monarquías durante la Edad Moderna.

El Estado moderno proclamó su independencia frente al Papado y la iglesia, amplió las bases territoriales, financieras y militares de su poder, estableció un gobierno centralizado y sustituyó el vínculo feudal por la obediencia a los gobernantes.

El Estado soberano moderno se formó por comunidades civiles y provincias con distintas costumbres y leyes, pero unidas por un poder supremo. Este poder supremo no es perpetuo y debe ser un reflejo de las leyes divinas. El poder soberano implica el derecho de declarar la guerra y la paz, de designar magistrados, crear leyes, acuñar monedas e imponer impuestos y tributos.

La monarquía hereditaria

En la mayor parte de Europa se impuso la monarquía hereditaria porque se consideró que así se podía colocar el poder soberano por encima de los intereses personales y garantizar la continuidad del desarrollo institucional.

El Estado moderno se constituyó en medio de luchas violentas que se produjeron al final de la Edad Media y al comienzo de la época moderna como consecuencia de grandes trastornos sociales y económicos, de la decadencia del régimen feudal y de los conflictos religiosos. En muchas partes de Europa hubo rebeliones y guerras civiles. La solución fue establecer la monarquía absoluta que se caracterizó por concentrar el poder público en manos del monarca.

La esencia del absolutismo está en que el monarca goza del poder de alterar las leyes existentes y crear nuevas, pero no puede gobernar de forma arbietraria y despótica pues está sujeto a la religión y la moral.

El absolutismo aspiraba a ser un régimen constitucional que lograra el bien común, pero en la realidad no fue así.

La primera gran monarquí de la historia moderna fue la española que unió los reinos de Castilla y Aragón bajo los Reyes Católicos.

El absolutismo alcanzó su máxima expresión en Francia bajo el reinado de Luis XIV quien concentró todo el poder en sus manos.

Durante el siglo XVIII los monarcas ya no derivaron su autoridad en un mandato divino, sino que se propusieron mandar en nombre de la Razón honrando los ideales de la Ilustración. Bajo el absolutismo ilustrado se produjo una nueva concentración del poder en manos de los reyes y una mayor racionalización de los servicios públicos.

El absolutismo ilustrado encontró su máximo desarrollo en Prusia y su mayor representante en Federico II «el Grande»

Estado e Iglesia en la formación de las monarquías nacionales europeas

La monarquía absoluta creó un aparato administrativo centralizado, un ejército permanente, reglamentó y controló la economía, extendió su autoridad sobre la religión y la Iglesia.

En los países protestantes desapareció el privilegio del clero y los príncipes asumieron la autoridad directa sobre asuntos religiosos. En países como Inglaterra y Alemania las iglesias se constituyeron como Iglesias del Estado.

En los países católicos se siguió reconociendo la autoridad del Papa, pero también se defendió la soberanía.

La primera gran monarquía de la historia moderna fue la española que unió los reinos de Castilla y Aragón bajo los Reyes Católicos.

El absolutismo alcanzó su máxima expresión en Francia bajo el reinado de Luis XIV quien concentró todo el poder en sus manos.

Durante el siglo XVIII los monarcas ya no derivaron su autoridad en un mandato divino, sino que se propusieron mandar en nombre de la Razón honrando los ideales de la Ilustración. Bajo el absolutismo ilustrado se produjo una nueva concentración del poder en manos de los reyes y una mayor racionalización de los servicios públicos.

El absolutismo ilustrado encontró su máximo desarrollo en Prusia y su mayor representante en Federico II «el Grande»

La política externa, la guerra y la organización militar en la formación de las monarquías nacionales

La religión repercutió en la política internacional, por ejemplo Felipe II prestó su apoyo al partido católico en Francia y a las fuerzas católicas de los demás países europeos. Por otro lado los Países bajos, Inglaterra y Suecia se convirtieron en defensores del protestantismo.

La monarquí absoluta trató de establecer fronteras claras entre países, decayeron los reinos y principados menores como Escocia, Granada o Florencia. El medio más corriente para obtener territorios fue el matrimonio, las herencias y sucesiones.

El instrumento de poder más importante fue el ejército permanente que reemplazó a los ejercitos de los caballeros feudales de la Edad Media.

Factores que favorecieron el origen de los estados modernos

  • La idea política del poder universal
  • La centralización del poder político en el rey
  • La obligación de obediencia al rey
  • El Derecho
  • El Ejército
  • La burocracia administrativa
  • Los impuestos
  • La diplomacia

Para hablar de un Estado moderno bien desarrollado se debe tener una monarquía con un gran poder y la asimilación del concepto Estado por parte de toda la población.

Un Estado Moderno tiene los siguientes elementos básicos:
1.- Una cierta entidad territorial
2.- Un poder central fuerte
3.- Supresión del antiguo poder feudal
4.- Creación de una infraestructura sólida en burocracia, impuestos, finanzas, ejércitos y diplomacia entre otros.

Fuentes consultadas

Krebs Ricardo (1979) La monarquía absoluta en Europa. El desarrollo del Estado Moderno en los siglos XVI, XVII Y XVIII. Disponible en http://www.memoriachilena.gob.cl/archivos2/pdfs/MC0043413.pdf

Molina, Angel (s/f) El origen de los Estados Modernos en la Europa Occidental. Una cuestión en Debate. Disponible en http://www.eduinnova.es/ene2010/ESTADOS_MODERNOS.pdf

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