Al principio del siglo XIX el virreinato de la Nueva España era la porción más importante de los dominios que poseía España.

La población estaba constituida por indígenas, mestizos, criollos y españoles.

Los indígenas eran considerados personas incapaces, no tenían ningún privilegio al igual que los miembros de otras castas.

Los españoles y los criollos controlaban el poder, la fuerza, la justicia, el comercio, por lo tanto eran los dueños de la riqueza.

Así que en la Nueva España se vivía una gran injusticia social, mientras tanto, las colonias inglesas se independizaban de la metrópoli.

Habitantes de la Nueva España tuvieron acceso a las ideas de libertad e independencia de las colonias inglesas. Las obras de los filósofos franceses también llegaron a la colonia española, la Revolución Francesa triunfó y fue otro aliciente para desear la independencia.

Napoléon Bonaparte llegó al poder y comenzó a conquistar Europa, Carlos IV, rey de España, se retiró a Andalucía para resistir desde ahí la invasión francesa.

Carlos IV adbicó, pero el pueblo español no quería someterse a Francia.

Las noticias llegaron a la Nueva España y causaron una convulsión, se buscó crear un gobierno provisional para evitar que la colonia cayera en manos francesas y se juró lealtad a Fernando VII. Todo esto preparó el terreno para las conspiraciones y los deseos de independencia.

Conspiración de 1808

En septiembre de 1808 se llevó a cabo una conspiración para atrapar al virrey Iturrigaray, esta conspiración fue un éxito y el nuevo virrey fue Pedro Garibay. El nuevo gobierno reconocío a Fernando VII como la autoridad suprema de la colonia.
Pedro Garibay no duró mucho como virrey, el 19 de julio de 1809 dejó el cargo y lo sustituyó Don Francisco Javier de Lizana y Beaumont.

Conspiración de 1809

José Mariano Michelena, García Obeso, Manuel Ruíz de Chávez, fray Vicente, Don Mariano Quevedo, don José Nicolás Michelena y Soto Saldaña conspiraron para iniciar un movimiento armado el 21 de diciembre de 1809.

El objetivo de la conspiración era establecer un congreso soberano gobernado por criollos en caso de que España cayera bajo el poder de los franceses, si las autoridades españolas se oponían comenzaría la lucha armada.
La conspiración de Valladolid fracasó pero la de Querétaro siguió adelante.

La conspiración de Querétaro

Para 1810 existían todos los elementos para una revolución: odio concentrado contra la dominación de los españoles, propagación de los principios de libertad e igualdad, la situación de la metrópoli. Solo faltaba un hombre que fuera el líder de la lucha.

Miguel Domínguez era el corregidor de Querétaro, su esposa era María Josefa Ortíz, ella y Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende, Juan Aldama, Mariano Abasolo, Joaquín Arias, Francisco Lanzagorta y José Mariano Jiménez fueron algunos de los integrantes de la conspiración de Querétaro.

Esta conspiración también fue descubierta, apresaron al corregidor y su esposa, pero Aldama pudo avisarle a Hidalgo antes de que fuera detenido. Hidalgo proclamó la independencia de México el 16 de septiembre de 1810 a las 5 de la mañana

 

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