Transformaciones en la Nueva España

Durante los primeros años de la conquista los españoles se dedicaron a las actividades mineras, pero la explotación de las minas requería fuerza animal y transporte, además de la satisfacción del alimento para los indígenas que laboraban ahí. Por ese motivo surgieron, alrededor de los centros mineros, haciendas y estancias, proliferaron las actividades agrícolas y ganaderas; los españoles introdujeron los cultivos de cereales,  leguminosas, la vid y el olivo, transformando el paisaje con estas especies que no se conocían en América. Los animales traídos por los europeos se reprodujeron rápidamente.
En las Antillas sobresalían las plantaciones de la caña de azúcar y la ganadería. En Centroamérica y Nueva España se veían plantaciones de tabaco, cacao, trigo, seda, azúcar y algodón. En Venezuela y el norte de México prosperó la ganadería. Estos cambios propiciaron un deterioro ecológico: se redujeron las tierras cultivables en beneficio de la minería y ganadería. Pero también propiciaron cambios favorables, por ejemplo: las zonas inhóspitas del norte de México se transformaron en zonas de producción como Monterrey.