Segundo Grado

Identidades nacionales y participación política


La identidad nacional es el sentimiento de pertenencia a un territorio, a una colectividad histórica y cultural. El nacionalismo se extendió por toda Europa a partir del siglo XIX  en donde se propició la identificación de la nación con una cultura y una lengua, la promoción de la defensa de la soberanía nacional, el fomento de la educación, pero sobre todo el discurso político de que todos los hombres eran iguales ante la ley. Recuerda que en siglos anteriores los hombres nobles tenían privilegios que los demás no tenían. Al saber que todos los franceses eran iguales, que todos los alemanes, españoles, portugueses, etc. tenían los mismos derechos ante la ley se fortaleció el sentido de pertenencia a la tierra y a la nación.

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Identidades nacionales y participación política

Los estados multinacionales

Tras la derrota de Napoleón Bonaparte se llevó a cabo el Congreso de Viena, en donde se definió la nueva división territorial del continente europeo. Había países, como el imperio Austro-Húngaro, que agrupaba diversas nacionalidades como italianos, checos, húngaros, croatas, austríacos, entre otros.

Rusia, gracias a los acuerdos del Congreso de Viena, ocupó países como Finlandia, parte de Polonia, Siberia y el Cáucaso.

La gran extensión de los imperios era una ventaja y una debilidad, por ejemplo el Imperio Otomano era tan grande que debían enfrentar la resistencia de muchos pueblos. Al final se desintegró y algunos de los países que obtuvieron su independencia fueron Serbia, Rumania, Bulgaria y Albania.

Los nacionalismos también originaron persecuciones étnicas. En Rusia hubo campañas contra la población judía, en Turquía hubo ataques contra la población armenia.

La unificación de Italia y Alemania

Durante la Edad Media, Italia y Alemania no eran países unificados, pero esta situación cambió entre 1848 y 1871.

En 1870, Alemania estaba formada por 30 pequeños estados, los dos estados más poderosos eran Austria y Prusia, se enfrentaron y ganó Prusia. Las figuras claves en esta unificación fueron el rey Guillermo I y el Primer Ministro Otto von Bismarck. Los prusianos formaron el Imperio Alemán o segundo Reich y los austriacos, tras la derrota, formaron el Imperio Austro-Húngaro, en este imperio había pueblos de diferentes nacionalidades y religiones que tuvieron muchas fricciones, una de ellas dio comienzo a la primera guerra mundial.

Para lograr la unificación de Italia se comenzó con el reino de Piamonte y Cerdeña, gobernado por Víctor Manuel II y el conde de Cavour. Este reino, que era el más poderoso económicamente, buscó apoyo del Papado para organizar un movimiento junto con el patriota Giuseppe Garibaldi. Con estas acciones se logró la recuperación de Sicilia y el reino de Nápoles. Italia nació en 1871 teniendo a Roma como capital.

Constitucionalismo y sufragio

Los estados absolutistas podían cometer (y cometían) abusos de poder, para intentar poner fin a esto surge el constitucionalismo. Esto es: poner por escrito la voluntad del pueblo convertida en ley. Así se busca formalizar la creación del Estado nacional y garantizar la protección contra el abuso de poder.

El constitucionalismo surge en las revoluciones atlánticas que combatían a los gobiernos absolutistas. En la Constitución se expresa la soberanía popular, los derechos individuales, las garantías individuales, la división de poderes.

Al establecer constituciones, las naciones en Europa permitieron la toma de decisiones políticas a grupos sociales que habían permanecido aislados de las decisiones como los burgueses o los obreros.

En Inglaterra, el grupo que representó a los ciudadanos se llamó Parlamento, en Francia, Cámara de Diputados. En Alemania, Reichstag y en Rusia, Duma. Gracias a estos órganos representativos se llevaban a cabo reformas negociadas con el poder Ejecutivo.

El sufragio se convirtió en un derecho establecido en la Constitución, así el pueblo emitía su voluntad sin distinción de raza, credo, sexo o posición social. El voto era un privilegio de la aristocracia y la alta burguesía, pero a finales del siglo XIX y tras movimientos y luchas, se logró que el voto se hiciera extensivo a todos los ciudadanos. Aunque el sufragio universal se logró hasta el siglo XX cuando se reconoció el derecho a voto de la mujer.

Fuentes consultadas:

El Historiador

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