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El país después de la guerra (México después de la Independencia)

El nacimiento de la Monarquía mexicana

Tras el triunfo del Plan de Iguala en septiembre de 1821, México se convirtió en una monarquía constitucional independiente, esto puede parecer extraño porque se buscaba la independencia de otra monarquía. Pero los independentistas buscaban la separación de España aunque en un principio estaban a favor del Rey Fernando VII. José María Morelos, Fray Servando Teresa de Mier, Xavier Mina creían que solo la República podía garantizar los derechos de los ciudadanos. Pero Agustín de Iturbide tenía otras ideas, él afirmaba que la población de Nueva España era tan variada que solo serviría una propuesta mediadora para gobernar. Consideraba que la monarquía constitucional era esa propuesta mediadora y él, el indicado para ser el monarca de mano firme que unificaría a los ciudadanos.

 

Agustín de Iturbide

Fue el hombre destinado a ser el principal instrumentador militar y político de la nueva nación mexicana,  logrando que insurgentes y realistas pactaran para finalmente entrar triunfantes a la Ciudad de México. Nació en Valladolid, hoy Morelia, el 27 de septiembre de 1793 bajo el nombre de Agustín Cosme Damián de Iturbide y Aramburu. Su madre era criolla y su padre español peninsular. Su educación estuvo impreganada de valores religiosos, ingresó a la milicia y combatió el movimiento de independencia cuando comenzó la revuelta en 1810.

El virrey puso a Agustín de Iturbide al mando de las tropas realistas en 1820, lo mandó a combatir los regimientos de Vicente Guerrero en el sur. Guerrero había conocido a Morelos desde 1811 y conocía muy bien las estrategias militares; su claridad de pensamiento e ideales, fueron factor determinante para que Iturbide analizara la forma de unir esfuerzos y lograr así la independencia. Entre estos dos personajes se llega a un acuerdo, sellado con el gesto que el momento histórico lleva por nombre: «El abrazo de Acatempac», al que siguió, el 24 de febrero de 1821, el Plan de Iguala. La unificación de los ejércitos de Guerrero e Iturbide originaron el Ejército Trigarante. 

El plan de Iguala

Agustín de Iturbide publicó el 24 de febrero de 1821 un plan dirigido a los «americanos». Su objetivo era conseguir la Independencia para «conservar pura la santa religión que profesamos y hacer la felicidad general». Para lograr esto proponía la formación de una monarquía constitucional, moderada por unas cortes representantes de la nación.

Iturbide exponía que toda la población se vería favorecida por la independencia y que el movimiento trigarante estaba fundado en la razón, en leyes sociales que no podían ser violadas. Con la independencia, el imperio mexicano estaba llamdo a ser la nación más poderosa de la tierra, gracias a la fertilidad de su tierra y  a la planta de la libertad que estaban sembrando sus fundadores, cuyo origen estaba en los descubrimientos de la razón.

Según el Plan de Iguala, el único representante de la soberanía nacional sería el Congreso constituyente, convocado por una junta provisional. Con esto se logró la independencia a través de proyectos jurídicos y políticos estructurados y la Junta Provisional Gubernativa fue la primera autoridad política que tuvo México a partir de su Independencia. 

 

 

Del 23 al 28 de septiembre se desarrolló la última etapa del proyecto trigarante. La Junta Provisional Gubernativa, encargada de convocar la representación nacional, se reunió en Tacubaya el 22 de septiembre. El mismo Iturbide se encargó de seleccionar los miembros de dicha junta, aunque no lo hizo de manera arbitraria, escogió a sus integrantes de entre los más destacados representantes de los grupos sociales que, según él, eran los que por su posición tenían más interés en promover la prosperidad de su patria. En un acta firmada el 28 de septiembre se declaró la independencia que la nación adquiría después de 300 años de ser colonia de España. 

Después de la guerra el país estaba arruinado, Iturbide echó mano de los préstamos forzosos, incluso secuestró bienes de algunos españoles. Crear un gobierno nuevo en esas circunstancias no era cosa fácil. Se convocó una Junta Provisional Gubernativa que tenía como encargo resolver los problemas más urgentes del imperio, mientras que el poder ejecutivo quedó en manos del Consejo de Regencia, presidido por Agustín de Iturbide. 

La proclamación imperial de Agustín de Iturbide parecía ser el paso lógico para la consolidación del proyecto monárquico con príncipe mexicano. Así que Agustín se convirtió en monarca y consiguió que el Congreso declarara hereditaria la sucesión al trono.

El régimen impulsado por Agustín de Iturbide era liberal, es decir, que pretendía establecer principios que garantizaran los derechos y libertades privadas de los individuos así como la voluntad nacional, pero esto no implica que no fuera autoritario. Descalificó cualquier muestra de oposición y consideró válido solo su propio proyecto. Eliminó el Congreso y estableció una Junta Nacional Instituyente con la misión de elaborar una ley fundamental para el país. El Estado se encargaría de garantizar el goce de la libertad individual, de la propiedad y la privacidad, además de la seguridad y la igualdad legal. Rechazapa que el pueblo pudiera modificar la forma de gobierno.

 

Los liberales y republicanos no estaban de acuerdo con esa propuesta porque Agustín de Iturbide pensaba que para proteger las libertades de los mexicanos se necesitaba un poder ejecutivo fuerte y los liberales pensaban que esto solo propiciaría que el gobierno pudiera atropellar los mismos derechos que decía defender. Los liberales y republicanos querían debilitar al poder ejecutivo por eso se oponían a que fuera hereditario o que estuviera en manos de un solo individuo.

Hubo varias sublevaciones e intentos de derrocar a Iturbide, entre finales de 1822 y comienzos de 1823 se registraron más de 30 conjuras en el país. Después de casi 10 meses de intentar gobernar al país, Iturbide se encontraba al borde de una nueva guerra civil. Para evitar nuevos enfrentamientos entre los mexicanos, abdicó a la corona el 19 de marzo de 1823 y exiliarse con intenciones de no regresar. Mientras estaba en Inglaterra se enteró de que la corona española quería recuperar sus territorios en América, por eso decidió regresar a México para ayudar a reunificar al país y a evitar la reconquista. No tenía intenciones de recuperar la corona, pero esto no fue tomado en cuenta por los legisladores mexicanos. Declararon traidor a Iturbide y decretaron que se le debía dar muerte si pisaba de nuevo tierras mexicanas. Iturbide no se enteró de dicho decreto y desembarcó en Soto la Marina el 14 de julio. Fue fusilado a los 40 años.

La constitución de 1824

El Congreso Constituyente se reinstaló el 31 de marzo de 1823y dictó las bases legales para decretar la nulidad del imperio y declarar insubsistentes el Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba. El llamado segundo Constituyente se pronunció unánimamente por la forma republicana y la división federal. Se estableció que los Estados serían libres, soberanos e independientes. 

La elaboración de los artículos de la Constitución inició el 1 de abril y Ramos Arizpe fue el presidente de la Comisión Redactora. Los fundamentos filosóficos se encuentran, principalmente, las ideas de los independentistas de Estados Unidos de América y de la Revolución Francesa. Fue promulgada el 4 de octubre de 1824. Constaba de 7 títulos y 171 artículos.

Se estableció la religión católica como la religión de la nación y se prohibía el ejercicio de cualquier otra. Se adoptó la forma de gobierno de república representativa, popular, federal y se dividió el poder en Legislativo, Ejecutivo y Judicial.

La Constitución de 1824 es trascendente porque rompe con el antiguo régimen y sienta las bases del Estado de Derecho. 

 

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