Todos los organismos vivos tienen la capacidad de reproducción gracias a esto se forman otros seres.
En la actualidad es común hablar de reproducción, óvulos, espermatozoides y fecundación, pero hace algunos años se pensaba que el macho producía semen y que dentro de ese semen había un hombrecito o mujercita en miniatura listo para crecer en el útero de la mujer.
El conocimiento sobre la reproducción sexual y asexual ha permitido el avance en control de plagas, producción agrícola y ganadera, control de enfermedades, mejora de métodos anticonceptivos y nuevas técnicas de fecundación in vitro.
La reproducción es el proceso por el cual los seres vivos crean a otros organismos de su misma especie a los que les transmiten su información genética. Esto hace posible el mantenimiento de la vida.
Intervienen dos células reproductoras llamadas gametos que se unen para formar el cigoto, la célula de la que se desarrollará un nuevo organismo.
Los gametos suelen ser de dos diferentes progenitores, aunque hay casos donde pueden proceder de un solo progenitor.
En la reproducción sexual no siempre intervienen dos progenitores para producir la descendencia.
El aspecto esencial de la reproducción sexual es la unión gamética para que surjan los nuevos individuos.
La reproducción sexual nunca es idéntica a los padres pues los hijos reciben dos tipos de información genética.
No se requiere la unión de gametos para que se produzca la descendencia.
Los hijos se producen a partir de un solo progenitor.
Los hijos reciben toda información genética del único progenitor por lo que suele ser idéntico a él aunque a veces se presentan variaciones.