Antes de escribir un cuento de ciencia ficción para tu tarea es necesario que conozcas las características generales de la ciencia ficción, un poco de su historia, autores y obras.
La ciencia ficción es una especulación realista en torno a posibles acontecimientos basados en un conocimiento adecuado del mundo real, pasado y presente y en una profunda comprensión del método científico.
Las historias de Ciencia Ficción deben ser creíbles por ser POSIBLES gracias a la ciencia. Algunas características generales son:
♦Se ubica en un futuro lejano donde la sociedad humana se desenvuelve en medio de avances científicos y tecnológicos
◊Hay redes informáticas y tecnológicas que lo dirigen todo
♦Hay presencia de entidades que controlan a la humanidad
◊Los implantes electrónicos o biónicos en seres humanos sirven para controlar a la humanidad.
♦Hay estados totalitarios mundiales
◊La ecología está dañada
♦Hay explosión demográfica
◊Hay guerras nucleares.
♦Hay Extraterrestres
La explicación completa en el vídeo
En el vídeo te explico cómo se desarrolló la ciencia ficción y principales autores del mundo y de latinoamérica
¿Sin ideas para escribir tu cuento de CIENCIA FICCIÓN?
Este generador de argumentos te puede ayudar.
Algunos temas siempre presentes en las historias de ciencia ficción:
Y para terminar con el tema de los cuentos de ciencia ficción te comparto esta entrevista:
a Rogelio Vega, él es Lic. En Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara, en el 2005 obtuvo una mención honorífica dentro del Premio Julio Verne. Su primer libro para niños es EL CONEJO Y SU AMIGO EN LA LUNA, publicado por Editorial Progreso. En el 2013 la Editorial Paraíso Perdido lanzó FLORECIMIENTO una breve selección de sus cuentos.
Sin más preámbulo pasemos a la entrevista sobre cómo se escribe un cuento de ciencia ficción:
Me quedo siempre con la POSIBILIDAD. Algo que distingue a la ciencia ficción es la oportunidad clara de decir: “Esto nos puede pasar.” Tiene como punto de partida a la imaginación, como el género fantástico, pero involucra casi siempre avances científicos, tecnológicos, sociales y culturales que forman sin embargo una parte importante y plausible de nuestra realidad. El género tiene como premisa el: “y qué pasaría si…” para hablar de nosotros y de las sociedades en las que vivimos o podemos vivir.
Curiosamente, la ciencia ficción es un género muy viejo. Aunque los autores no se ponen muy de acuerdo, la mayoría señala a Mary Shelley, con su Frankenstein en 1818, como la madre del mismo. Hay otros antecedentes también: como el cuento Somniun de Johannes Kepler en 1623, que describe a un aventurero y su viaje a la Luna; o Utopía de Tomás Moro en 1516, que narra la existencia de una sociedad perfecta en una isla. Y no hay que olvidar nunca a Julio Verne (1828-1905) o a H.G. Wells (1866-1946) que sentaron las debidas bases para el género.
Hay tantos “procesos” como escritores. Hay quien compone un profundo esquema antes de escribir: planifica muy bien las partes de sus cuentos (inicio-desarrollo-final); y otros por ejemplo tienen sólo una vaga idea en la mente: una escena en particular que desarrolla toda la acción. Otros buscan una frase inicial, un enunciado poderoso que sorprenda a todos.
La inspiración es muy vanidosa y no podemos depender siempre de ella. Si queremos escribir, de veras escribir, los motivos sobran: puede ser por encargo o gusto; y los dos pueden ir también de la mano. Si tenemos un encargo podemos hacerlo de la manera que queremos o que más nos gusta (temas hay millones). Hay que tener en cuenta también que escribir puede volverse un oficio y como cualquier músculo se debe ejercitarlo a diario si queremos ser mejores.
La mayoría de las veces tengo una escena en la mente, una situación, y escribo el cuento alrededor de ella: un muñeco que habla de repente o una sombra que se asoma misteriosa a la ventana. Conforme voy avanzando descubro, como el personaje, el final de este muñeco o me entretengo pensado, como el que ve la sombra, qué pudo suceder hacia atrás.
La extensión no es problema. Hay cuentos de muy pocas palabras, basta sólo con una oración, y hay cuentos largos que parecen breves novelas. Lo importante es tener una idea completa, no una imagen solamente o la descripción de un personaje: hay que contar algo qué pasó, con su planteamiento y debido desarrollo.
No es necesario, pero a veces las palabras nuevas funcionan para respaldar la identidad propia de nuestra historia. Isaac Asimov, un importante escritor de ciencia ficción, llamó a su famosa computadora: “Multivac”; y J.K. Rolling, la autora de Harry Potter, apoda “muggles” a las personas no mágicas. Tampoco es indispensable idear términos nuevos o deslumbrantes, podemos simplemente cambiar el contexto de la palabra y darle un nuevo significado: decir “viajeros” a los extraterrestres o “Inquilinos” a los terribles monstruos que se cuelan en nuestras fotografías.
Esto es lo más difícil de todo pero muchos escritores confiesan un secreto: si al escritor lo emociona escribir una escena es más que probable que el lector se emocione después al leerla; y al revés, si te entristece una anécdota en particular va a suceder lo mismo con aquel que la escucha. Lo más importante en las historias que contamos radica en ser honestos y no pretender ser algo que no somos, hay que tratar de transmitir lo que en realidad sentimos: lo bueno y lo malo, aquello que nos hace felices o nos inspira enojo y tristeza.
Los cuentos que más me gustan, de los pocos que logro terminar, son por lo regular muy sencillos. No tienen muchos personajes y las anécdotas tienen detalles misteriosos o perturbadores. Casi no hay muchas descripciones, ni físicas, ni de los lugares donde suceden: sus frases son breves y los finales dejan pensando al lector sobre qué pudo pasar después. Me encanta usar comillas para los diálogos e incluso dejo las palabras enel mismo párrafo: “¿En serio?” “Sí, en serio. No me preocupa separarlos.” “¡Pero qué horror!” “Bueno es un gusto personal.”
Creo que cualquiera puede escribir un cuento pero pocos pueden escribir un BUEN cuento. Escribir puede ser fácil o difícil, como cualquier actividad que queramos emprender (un deporte, una profesión, incluso una relación amorosa): todas necesitan de muchísimo empeño, disciplina y paciencia; y sólo los que en realidad quieran lograr algo, hacerlo bien, van a tener la fortaleza para perseguir lo quieren.
Sí, y la fórmula es extensiva. Creo que casi a cualquiera persona le puede gustar leer; pero hay que tener paciencia para encontrar el libro que es para nosotros. La lectura es como los zapatos, hay que probar muchos para encontrar no sólo la talla debida sino el estilo que más nos gusta. Si le dedicamos tanto tiempo a algo tan sencillo, como escoger una prenda de ropa o un platillo de comer distinto, también podemos dedicar algunos minutos a revisar libros diversos. Hay temas y formatos para todos, incluso hay lugares dónde prestan libros GRATIS. Una vez que encontramos el nuestro, el que nos habla sólo a nosotros, es cuestión de tiempo para seguir el camino.
Hay tres cuentos que me marcaron: El devorador de Planetas del mexicano Emiliano González; El hombre de arriba de Ray Bradbury; y El juego de Ender de Orson Scott Card. Existe además una fórmula secreta en la ciencia ficción, un recurso para aproximarse al género sin equivocarse nunca: el A.B.C. Es fundamental leer a Isaac Asimov, Ray Bradbury, y Arthur C. Clarke.
https://bibliotecadigitalei.files.wordpress.com/2011/05/obras-maestras-de-la-ciencia-ficcion.pdf
http://documentos.morula.com.mx/wp-content/uploads/2011/05/Ciencia-ficci%C3%B3n-en-M%C3%A9xico1.pdf
http://web.seducoahuila.gob.mx/biblioweb/upload/Ciencia%20Ficcion%20Latinoamericana.pdf
http://www.publicaciones.cucsh.udg.mx/grieta/pdf/grieta03/5%20.pdf
https://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/etiquetas/ciencia-ficcion/
https://confabulario.eluniversal.com.mx/ciencia-ficcion-latinoamerica/
https://www.liberalismo.org/articulo/189/86/robert/heinlein/escritor/liberal/